Prefacio
Después de mucho pensar he decidido que es hora de dejar de ser la chica buena, que hace lo que quieren los adultos, y ser yo misma, la chica rebelde que se encuentra escondida en mi , que ha estado encerrada dentro de mi desde hace mucho tiempo.
Y todo eso, ¿para que?, lo único que he conseguido es ser la chica perfecta que cualquier profesor o padre le gustaría, pero, ¿es eso lo que yo quería?, ¿o simplemente es lo que ellos querían de mi?
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Me encontraba en mi cama, acostada, pero sin dormir, observando el techo, repleto de aquellas estrellas que brillaban en la oscuridad, que mi madre me puso cuando era pequeña.
Mi vida, realmente era muy aburrida y monótona, aunque había pasado por momentos algo peligrosos.
Eso era lo que me hacia pensar si de verdad me gustaba ser como era ahora, o prefería ser la chica que había estado en tantas aventuras anteriormente.
Me gustaba la idea de cada día tener una aventura pero a la vez temía que aquellas aventuras me llevaran a la muerte.
Me gire hacia la derecha mirando lo que era mi habitación, mi cama en la cual estaba recostada, se encontraba al lado de la pared izquierda de la habitación mirando desde la puerta, en la pared derecha una estantería repleta de libros y el armario empotrado, y en frente debajo de la ventana la mesa con el ordenador.
Oí desde mi cama unos cuantos pasos y llamar a la puerta de mi habitación.
-belén, ¿estas despierta?
Esa era mi madre, la hubiera reconocido simplemente por el ruido que hacia cuando andaba.
Como mi madre no recibió respuesta se giro y salió de casa.
No le conteste puesto que se iba de viaje y no me gustaban las despedidas, además dentro de tres días ya estaría de vuelta.
Estaba tan acostumbrada a sus viajes que ya no me afectaba y prefería no despedirme, ya que al final siempre se iba algo entristecida al verme la cara mientras salía por la puerta.
Desde hace unos años mi madre empezó a viajar por negocios, y siempre me tocaba quedarme sola en casa, excepto por mi padre y por mi hermano, aunque como mi padre siempre estaba trabajando solo lo veía por la noche, y mi hermano solía estar en casa de mis abuelos.
Desde entonces he estado comportándome como la chica perfecta respecto los estudios y las tareas de casa, seguramente para que mi madre no se preocupara y pudiera irse a los viajes sin preocupación.
Pero en realidad nada de eso me gustaba, me sentía encerrada en un mundo sin vida y sin opción a hacer cosas divertidas.
Ya hacia bastante tiempo que pensaba en esto pero nunca lo tuve tan claro asta ahora, y todo eso paso, aquel día, el día en el que me encontré con él por primera vez.
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