Frases

Los cuentos de hadas son bien ciertos.
No porque nos digan que los dragones existen,
sino porque nos dicen que podemos vencerlos

martes, 20 de julio de 2010

Las cosas no son...(6)

Cuando llegamos al portal me di cuenta de que estaba cayendo bastante agua, y que con las prisas y los nervios se me ha olvidado coger el paraguas.

-esto... Carlos, espérame aquí ¿si? enseguida vuelvo, que voy a por el paraguas.

Que idiota era, mira que tener que soltar su mano para ir a por un paraguas.

-no, no hace falta

Me dijo sin soltarme de la mano

-pero nos mojaremos.

Dije replicándole, aunque realmente prefería mojarme, por varias cosas, primera: no quería soltar su mano, segunda: verle mojado no debía de ser para nada desagradable, pues se notaba que estaba fuerte, y tercera: desde pequeña siempre me había gustado andar bajo la lluvia.

-no, no nos mojaremos.

Me soltó la mano y se dirigió hacia el ''armario'' que había en la pared del portal.

Allí era donde algunas personas del edificio solían dejar los paraguas si estaban muy mojados, los carros de los niños pequeños si el ascensor estaba estropeado, las compras si necesitaban ir a algún sitio urgentemente y no podían ir cargados, y más cosas.

Abrió la puerta y saco un paraguas negro.

-pero, ¿ese paraguas es tuyo?

Pregunte, pues no me gustaba la idea de coger paraguas sin permiso.

-si no te preocupes, lo deje aquí esta mañana

-a vale, pero solo hay uno

Dije cayendo en la cuenta de que solo había sacado un paraguas y ya estaba cerrando la puerta.

-pues tendremos que acercarnos entre nosotros para que ninguno de los dos se moje.

-si eso parece

Dije con un eje de felicidad porque estaría más cerca de él, pero inmediatamente me salió la vocecita que me decía que no era seguro tomar tantas confianzas.

Cuando salimos a la calle, el abrió el paraguas y se puso debajo de el.

Me estrecho una mano para que se la diera, y yo se la di al instante.

Con un movimiento rápido, ágil y delicado me acerco a él.

En menos de lo que pude imaginar me encontraba debajo del paraguas, con el brazo de él entre mis hombros, mientras me oprimía contra él.

Nos encontrábamos esperando a que el semáforo se pusiera verde para pasar la calle cuando al otro lado de la acera se encontraba el chico de mi clase por el cual yo había estado enamorada, pero el solo me había tratado como una amiga.

Inmediatamente mi cuerpo actuó por si solo escondiendo la cabeza en el pecho de Carlos y rodeándole con mis brazos, como si estuviera abrazada a él, al principio su cuerpo se puso rígido, seguramente no se lo espero, pero cuando el semáforo se puso verde y el chico de mi clase empezaba a cruzar la calle, Carlos me abrazo también con mas fuerza con el brazo que había tenido por encima de mis hombros.

Cuando empezamos a cruzar la calle y nos cruzamos con él, se nos quedo mirando con cara de sorpresa, para mi asombro Carlos le dedico una sonrisa, como si entre ellos dos hubieran hecho una competición de quien había conseguido la chica primero.

Cuando ya habíamos cruzado la calle y nos encontrábamos girando para ir por otra calle y ya no estábamos al alcance de los ojos del chico de mi clase me separe rápidamente de Carlos.

-lo siento

Conseguí decirle con las manos en los bolsillos de la gabardina y la mirada en el suelo, por la vergüenza que había pasado al hacer eso.

El rápidamente me paso un brazo por los hombros acercándome a él y dijo con una sonrisa de oreja a oreja en la cara:

-no pasa nada, no sabia que eras tan directa

-solo lo hice para que el no me tomara el pelo

Dije en mi defensa mientras me aparte de él y le miraba a la cara, estaba roja como un tomate, y al notar su mirada en mi cara, aun me sonroje más, así que decidí bajar la mirada antes de que se empezara a reír de mi sonrojo.

-era broma

Me dijo mientras me volvía a acercar a él

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