*hace una semana*
Salí de casa en dirección a casa de mi abuela a felicitarle la navidad, estaba lloviendo, y no hacia una temperatura cálida, todo lo contrario, la temperatura era fría, y daba la sensación que también distante.
Mientras caminaba por los callejones, para llegar a casa de mi abuela, vi a un chico más o menos de mi edad, iba bastante arreglado, seguramente tenia bastante dinero.
Cuando se giro me quede helada, pero también tenia curiosidad, su piel era bastante clara, casi como la mía, y pálida. Su pelo era moreno, lo llevaba desordenado, en sus ojos tenia ojeras, parecía ser que estaba algo cansado, y sus ojos..., sus ojos eran preciosos, de color miel.
Seguramente cualquier chica que los viera se derretiría al instante.
El chico me miro y con una sonrisa se me fue acercando sigilosamente, su manera de andar era preciosa, andaba con seguridad en si mismo, lo que me faltaba a mi, y con aire de conseguir todo lo que se propusiese.
Nunca antes lo había visto por la ciudad, pero igual era genial a verlo visto hoy.
Cuando me quise dar cuenta el estaba a pocos metros de mi, caí en la cuenta que seguramente la sonrisa que llevaba en la boca, era por la cara que había puesto al mirarle, como si hubiera estado hipnotizada.
Inmediatamente baje la mirada y seguí andando hacia casa de mi abuela.
Cuando él paso por mi lado me di cuenta que su sonrisa había desaparecido y que ahora la expresión de su cara era de duda, de sorpresa y seguramente algo de rabia.
No sabía muy bien la causa pero preferí ignorar aquel hecho y seguir mi camino.
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