Desde lo ocurrido aquella noche ya había pasado un año.
Mi madre ya no viajaba tanto por lo que mis padres decidieron comprar un chalet e irnos a vivir allí, mi padre ya no se pasaba tantas horas en el trabajo, ya que teniendo el chalet se podía traer algo del trabajo a casa y así adelantar, mi hermano ya no se quedaba en casa de mi abuela, ahora solo iba a comer entre semana porque mis padres no podían subirlo al chalet porque trabajaban.
Yo me había sacado ya la eso y ahora estaba en el bachillerato de arte, por lo que tuve que cambiarme de instituto, ya que en el anterior no había bachiller de arte. Al vivir en el chalet mis padres me compraron una moto, con la cual ya había tenido algún accidente sin importancia, como por ejemplo que la moto se me caía encima cuando estaba pensando en las nubes, o como cuando al girar demasiado volcó, y mas cosas sin importancia.
Sobre aquel chico… bueno fue agua pasada.
Carlos y su familia desparecieron después de aquello, pero seguía hablando con Alicia por teléfono, según ella se tuvieron que ir porque miguel tubo una oferta de trabajo muy buena. Alba se cambio de ciudad por el trabajo de su padre, de todos modos la comunicación por móvil no ceso, y yo tuve que empezar de cero con todo.
Era finales de noviembre, ya había hecho amistad con Gema, una compañera de clase, con la cual nos contábamos todo, y Joel un compañero también de clase, el cual vivía en la misma urbanización que yo, me llevaba con la moto a clase, después de varias caídas preferí que me llevaran, y con el que siempre solía quedar junto con Gema.
No llevaba la misma vida que con Carlos, pero tampoco llevaba una vida como la de antes de conocerlo, con Joel la vida era entretenida, solíamos pasar las tardes juntos haciendo los deberes, y cuando acabábamos nos íbamos a su casa a ‘’mejorar’’ su moto o pasar la tarde con la play.
Joel era todo lo contrario a Carlos, tenia los ojos oscuros casi negros, como los míos, el caballo era castaño claro y corto, peinado hacia arriba con un poco de cresta, tenia la piel mas tostada que la mía, era alto y siempre parecía que tuviera fiebre, ya que su cuerpo estaba siempre muy caliente. Su carácter no era tan caballeroso como el de Carlos, esa actitud de hombre del siglo XVI si no un carácter digno del siglo XXI, el fue quien me enseño a llevar la moto, y el que siempre que había día de fiesta me llevaba al paintball o a los cars, y con el que todos los fines de semana me iba al cine a ver películas de superhéroes y nada románticas.
El día antes del estreno de Luna Nueva, la segunda película de la saga crepúsculo, mientras nos dirigíamos a casa con la moto me pregunto si quería ir a verla con él al cine, y yo acepte encantada ir a verla.
-Entonces mañana a las 5 de la tarde te recogeré.
-vale, mañana a las 5, no te retrases.
Le dije mientras le sacaba la lengua y le daba el casco.
Con un movimiento digno de un corredor de motos levanto la rueda delantera y salió deprisa de allí con la moto, entre a casa y subí a mi habitación.
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